martes, 26 de junio de 2018


 “Y LA CIUDAD MÁS SONRIENTE DEL MUNDO ES… ¡MÁLAGA!”

¡Parece que no nos equivocamos cuando decimos que es el mejor lugar para vivir!

¿Cuáles son las personas que más sonríen del mundo? Esto es lo que se preguntaba el danés Meik Wiking, director del Instituto de Investigación de la Felicidad. Por ello, llevó a cabo un estudio en 20 ciudades, entre las se contaban lugares de Europa, Asia, África y América del Norte. ¿El resultado? La gente más sonriente está en Málaga (¡si ya decíamos nosotros que es el mejor lugar para vivir...!)


La forma de medir el porcentaje de sonrisas consiste, básicamente, en fijarse en personas aleatorias que caminan por la calle: "Tras observarlas durante cinco segundos (sin que se dieran cuenta, porque entonces afectaría al estudio), anotaba si estaban sonriendo o no, calculaba su edad, apuntaba si estaban con alguien o no y lo que estaban haciendo. ¿Estaban bebiendo café, hablando por teléfono, paseando al perro...? He observado a miles y miles de personas caminando por la calle, a cientos hablando por teléfono, a docenas de personas cogiéndose de la mano, incluso a un tipo que se estaba metiendo el dedo en la nariz", escribe Wiking en su libro Lykke, en busca de la gente más feliz del mundo.

Los resultados tanto de sus observaciones como de las del Instituto de Investigación de la Felicidad son contundentes: Málaga es la ciudad del mundo en la que la gente sonríe con mayor frecuencia, casi un 14%. Por supuesto, no se miden las sonrisas de los turistas, sino de los lugareños.


Una de las razones que baraja Wiking para darle explicación al fenómeno es que los habitantes de esta ciudad van más acompañados que en otras. "La gente apenas sonríe cuando va sola. Es algo común a todos los países que he visitado", matiza.

"Existe una conexión significativa entre si la gente camina sola o acompañada y la frecuencia con la que sonríen. En ciudades como Nueva York, Seúl y Riga, la gente suele caminar sola durante el día. Menos de una persona de cada cinco va acompañada, y el ratio de sonrisas en estos países se encuentra entre los más bajos del mundo. En el otro extremo se encuentran ciudades como Málaga o Milán, donde la gente suele ir acompañada más a menudo", escribe el director.


Gracias a estas observaciones, Wiking descubrió otros patrones en el comportamiento de quienes transitan las calles. Por ejemplo, que los italianos son más proclives a darse la mano, independientemente de la edad; que los mexicanos suelen ir comiendo algo por la calle, y que en París y en Vancouver es más habitual ver a gente paseando al perro.

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