martes, 30 de enero de 2018


“¿Es seguro viajar en avión cuando está nevando?”

No es una ciencia exacta, pues no se puede decir que con una nevada de 10 centímetros haya que cerrar un aeropuerto. Pero sí es posible mencionar que todo el personal involucrado en las operaciones aéreas se esfuerza para que, ante el mal tiempo, se garantice la seguridad.

Existen diversos mecanismos que se ponen en funcionamiento cuando hay clima poco favorable. Por ejemplo, en el caso de Aena, la empresa que gestiona aeropuertos españoles, sus terminales deben informar a las líneas aéreas sobre el estado de las pistas en relación a la presencia de nieve o hielo, así como removerlos. En función de su densidad, de los metros de pista despejada o de si se trata de un despegue o un aterrizaje, la compañía decide los posibles ajustes en sus operaciones.


La experiencia de un buen piloto de acuerdo con Ariel Shocron, jefe del departamento técnico del Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas, cuando un piloto empieza a volar lo hace con cielos despejados. “Pero a medida que pasa el tiempo, puede conseguir una nueva habilitación para volar en condiciones de poca visibilidad”. Más adelante, los pilotos son capaces de volar con una ausencia de visibilidad que sorprende: 125 metros en los despegues y una luz visible a 30 metros en los aterrizajes. Tanto aeropuerto como piloto deben contar con certificación para hacer esto.

En procedimientos de baja visibilidad, apagar aparatos eléctricos es crucial: cualquier señal puede distorsionar los parámetros de los instrumentos empleados en despegue y aterrizaje.


Por un lado, el avión puede patinar, lo cual se solventa con las tareas de limpieza de pistas. Por otro, antes del despegue se puede acumular hielo o nieve en las alas. Para evitarlo se aplica en las alas una solución viscosa a base de agua caliente y alcohol, que mantiene limpia la superficie de las aeronaves durante unos 20 minutos. Una vez en el aire, los aviones cuentan un sistema que aprovecha el calor de los motores para disolver la acumulación de hielo en las alas.

Por si te lo preguntas, los aviones sí tienen limpiaparabrisas, que nunca está de más para apartar el agua y la nieve. Los cristales delanteros están formados por cuatro capas de cristal con una fina película de oro entre una y otra, que calienta la nieve con electricidad.

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